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Yo dije que por qué no, así que ellos cerraron la puerta y comenzaron a besarse. Besarse muy fuerte. Después de unos minutos, las manos del chico fueron a la camiseta de la chica y ella empezó a protestar. Después de unos pocos minutos ella dejó de protestar y él le sacó la camiseta; y ella tenía un sujetador de encaje blanco. Honestamente, yo no sabía qué hacer en este punto. Muy pronto él le sacó el sujetador y comenzó a besarle los senos. Y entonces él pasó sus manos por el pantalón de ella y ella comenzó a gemir.

Pienso que los dos estaban muy borrachos. Él alcanzó el pantalón de ella para sacarlo, pero ella comenzó a llorar muy fuerte, por lo que él alcanzó su propio pantalón. Él empujó su pantalón y su ropa interior hasta sus rodillas.

Pero el chico sólo le habló suavemente sobre lo bella que era y cosas como esa, y la sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche agarró su pene y lo comenzó a mover. Después de unos pocos minutos, el chico empujó la cabeza de la chica hacía abajo y ella empezó a besar su pene. Ella todavía lloraba. Finalmente ella dejó de llorar porque él puso su pene en su boca y no creo que puedas llorar en esa posición.

Mi hermana vino en ese momento venas varicosas traerme una fuente con papas fritas y cuando ella encontró a la pareja, ellos se detuvieron.

Mi hermana sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche muy avergonzada, pero no tan avergonzada como la chica.

El chico lucia un poco presumido. Él no dijo mucho. Después de que se fueron, mi hermana se giró hacia mí. Les conté a Sam y a Patrick sobre esto, y ellos se pusieron muy callados. Yo no estaba sorprendido de que él hubiera escuchado porque había se convertido en un tipo de leyenda. Al menos eso es lo que yo he escuchado cuando les digo a algunos chicos quién es mi hermano mayor.

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Cuando la policía vino, ellos encontraron a mi hermano dormido en el techo. Nadie sabía cómo llego ahí. Ella era de primero en ese tiempo. Un montón de padres vinieron entonces a la casa para sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche a sus hijos, y muchas chicas estaban llorando y vomitando. La mayoría de los chicos habían huido para este punto.

Es el receptor. Vi el tratamiento del juego cuando Dave capturó un touchdown arrojado por Brad. El partido terminó, y ganó nuestra escuela. La gente se volvió loca en las gradas porque. Pero todo en lo que yo podía pensar era en esa fiesta. Pensé sobre eso en silencio por mucho tiempo, y entonces miré a Sam.

Al día siguiente en el baile de bienvenida, los vi bailando juntos.

sensación punzante en toda la espalda sensación constante de hormigueo en las piernas Nervio simpático cervical. Vena saphena magna ja parva. Prensa de piernas causa dolor de rodilla. Hormigueo en las pierna derecha. Dolor de pantorrillas significado emocional. Dolor de peroné fractura por estrés. ¿Por qué una de mis pantorrillas es más grande que la otra?. Hormigueo bajo la piel. Dedo meñique ligeramente entumecido. Sentadillas con dolor en el muslo. Tobillos hinchados con erupción cutánea durante el embarazo. Qué causa las líneas negras debajo de tus ojos. Medias de soporte sin pies. Causas de venas varicosas en el seno. Hinchazón de pies después de una cirugía de histerectomía. Diabetes tipo 1 y calambres musculares. Pies sudorosos y nerviosos. Tratamiento de ojeras casero. ¿Por qué mi pie está adormecido después del reemplazo de cadera?.

Dave y a su chica. Yo realmente me enojé. De cierta manera me asustaba lo enojado que estaba. Pensé sobre caminar hacia Dave y herirlo de verdad como tal vez debería haber herido a Sean. Y creo que lo hubiera hecho, venas varicosas Sam me vio y puso sus brazos alrededor de mi hombro como ella lo hace. Sam y Patrick me llevaron a la fiesta de esa noche y me senté en medio de la camioneta de Sam. Ella ama su camioneta porque pienso que le recuerda a su padre.

El sentimiento que tuve apareció cuando Sam le dijo a Patrick que buscara una estación en la radio. Y él siguió recibiendo comerciales y comerciales. Finalmente, él encontró esta increíble canción sobre este chico y todos nos quedamos en silencio. Sam golpeó el volante con su mano. Sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche sacó su mano por la ventana e hizo olas de aire.

Y yo sólo me senté entre ellos. Después de que la canción terminó, dije algo. Cinco minutos de nuestra vida fueron verdaderamente gastados y nos sentimos jóvenes en una buena manera. Me he sentido así desde que compré el CD de la canción y te diré lo que era, pero la verdad, no es lo mismo a no ser que estés yendo a tu primera fiesta real y.

Llegamos a la casa donde era la fiesta y Patrick hizo esta llamada secreta en la puerta. Sería difícil describirte esta llamada sin sonido.

La puerta se abrió un poco y este chico con el pelo muy rizado nos miró. Entonces, Sam y Bob se abrazaron. La fiesta era en el sótano de la casa. La tratamiento estaba llena de humo y los chicos eran mucho mayores.

Había dos sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche mostrando sus tatuajes y sus aros en el ombligo. Este chico llamado Fritz-algo estaba comiendo un montón de Twinkies.

Bob fue a la cocina cuando escuchó sonar la campana.

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Cuando volvió traía un bidón de cerveza Milwaukee, la mejor cerveza para todos, y dos nuevos invitados. No sé por qué esto me emociona Varices, pero supongo que cuando ves a alguien en los pasillos o en el campo de juego o algo, es bueno saber que ellos son personas reales. Todos fueron muy amistosos conmigo y me preguntaron muchas cosas sobre mí. Una vez tomé una cerveza con mi hermano cuando tenía doce y no me gustó.

Es así de simple para mí. Algunas de las preguntas que tuve que responder fueron en qué curso iba y qué quería ser cuando creciera. Miré sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche y vi que Sam y Patrick se habían ido con Brad. Ahí fue cuando Bob empezó a pasar comida. Me comí el brownie y su sabor era un poco raro, pero seguía siendo un brownie, así que me gustó igual. Pero este no era un brownie ordinario. Ya que eres mayor, pienso que sabes qué tipo de brownie era.

Después de treinta minutos, la habitación empezó a alejarse de mí. Estaba hablando con una de las chicas con el aro en el ombligo y ella parecía como si estuviera en una película. Sam vino y cuando me vio, se giró hacia Bob. A él le gusta. Sam se sentó a mi lado y tomó mi mano, lo que se sintió fresco. Y todos en la habitación, menos Sam, estallaron en carcajadas. Entonces, Sam tomó mi mano y me levantó del suelo movedizo.

Te conseguiremos un sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche de leche. Y Sam finalmente se rió también. Y yo estaba contento de que todos perecieran tan felices como ellos parecían. Sam y yo entramos a la cocina y ella prendió la luz. Era tan brillante, sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche lo podía creer.

Fue como cuando ves una película en un cine durante el día y cuando dejas el cine, no puedes creer que todavía sea de día afuera. Sam trajo algo de helado, leche y una licuadora. Le pregunté donde estaba el baño y ella indicó la esquina casi como si fuera su casa. Pienso que ella y Patrick pasaban un montón de tiempo allí cuando Bob todavía estaba en la secundaria.

Cuando salí del baño, escuché un ruido en la habitación donde tratamiento nuestros abrigos. Abrí la tratamiento y vi a Patrick besando a Brad.

Era un tipo de beso robado. Ellos me oyeron en la puerta y se giraron. Patrick habló primero. Puso sus manos en mis hombros y me miró directamente venas varicosas los ojos. Brad no quiere que la gente sepa. Escuché algunas voces apagadas, y Brad parecía molesto, pero no pensaba que fuera algo de mi incumbencia, así que regresé a la cocina.

Tengo que decir que fue el mejor batido de leche que haya tomado en mi vida. Era tan delicioso, que me asustaba. Las dos eran muy hermosas. Mencionó los nombres porque siguieron siendo muy hermosas cuando las escuché sobrio. Otra cosa interesante pasó en la fiesta antes de que nos fuéramos. Patrick bajó las escaleras. Supongo que Brad se había ido. Patrick sonrió. Entonces, Patrick me apuntó y le dijo algo a Bob. Y todos en la habitación asintieron. Empecé a ponerme nervioso en el modo venas varicosas Bob, pero Patrick no me dejó ponerme tan nervioso.

Se sentó a mi lado. Se refiere a la palabra Wallflower. En su traducción a español en algunos países puede ser Alhelí una flor pero depende de cómo se vea… la traducción para descripción de una persona es marginado. No sabía que ellos me veían. Recordé que Patrick hizo lo mismo con Brad. Y me puse a llorar. Y nadie en la habitación me veía raro por hacerlo. Y entonces realmente empecé a llorar. Bob levantó su trago y pidió a todo el mundo que hicieran lo mismo.

Especialmente Sam. Sobre todo ella. Traté de bailar como me sugirió Bill, pero por lo general me gustan canciones que no se pueden bailar, así que no lo hice demasiado. Sam se veía muy guapa en su vestido, pero traté de no notarlo porque estoy tratando de no pensar en ella de esa manera.

Me di cuenta de que Brad y Patrick no hablaron ni una vez durante todo el baile porque Brad estuvo bailando con una animadora llamada Nancy, que es su novia.

También noté que mi hermana estaba bailando con el chico con el que se supone no podía, a pesar de que un chico diferente la recogió en casa.

Después del baile, nos fuimos en la camioneta de Sam. Patrick estaba conduciendo esta vez. No sabía lo que estaba pasando. Ella le dijo a Patrick que condujera y él tenía esta sonrisa en su cara. Supongo que ellos lo habían hecho antes. El centro de la ciudad. Luces en los edificios y todo lo que hace que te preguntes cosas.

Sam se sentó y comenzó a reír. Patrick comenzó a reír. Venas varicosas comencé a reír. Querido amigo, Fue uno de esos días en los que no me importaba ir a la escuela porque el clima estaba tan bonito. No recuerdo alguna vez haberme sentido tan limpio antes. Cuando llegué a casa, tuve que cortar el césped por mi mesada y no me molestó ni un poco. No sé nada sobre el Zen o cosas que los chinos e indios hacen como parte de su religión, pero una de las chicas de la fiesta, la del tatuaje y el aro en el ombligo, ha sido budista desde Julio.

A veces la veo en el almuerzo, fumando entre Patrick y Sam. Su nombre es Mary Elizabeth. Mary Elizabeth me dijo que el asunto sobre el Zen es que te hace conectarte con todo en el mundo. Cosas como esas. Ella incluso me explicó como su tatuaje simbolizaba esto, pero no puedo recordar cómo. Una cosa que recuerdo es que los chicos solían jugar un juego.

Y entonces, quien tuviera el balón ahora debería correr con él y los chicos tendrían que tratar de agarrarlo. Esto podría seguir por horas. En realidad nunca entendí el punto de este juego, pero mi hermano lo amaba. A él no le gustaba correr con el balón tanto como le gustaba agarrar a la gente.

Patrick me contó la historia sobre él y Brad y ahora entiendo por qué Patrick no se enojó con Brad en el baile de bienvenida por bailar con una chica.

Cuando los dos estaban en sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche. Los dos, Patrick y Brad, se emborracharon mucho en esa fiesta.

Estaban sentados en el sótano con alguna sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche llamada Heather y cuando ella los dejó para ir al baño, Brad y Patrick se quedaron solos.

Patrick dijo que fue incómodo y excitante para ambos. Y terminaron sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche a segunda base justo ahí en el sótano. Patrick dijo que fue como si todo el peso del mundo hubiera dejado sus hombros. Pero el lunes en la escuela, Brad seguía diciendo la misma cosa. No recuerdo ni una cosa. Se lo dijo a las mismas personas algunas veces. Incluso se lo dijo a Patrick. Nadie vio a Patrick y a Brad juntos esa noche, pero Brad seguía diciéndolo de todas formas.

Ese viernes, hubo otra fiesta. Y terminaron llegando a segunda base de nuevo. Y el lunes en la escuela, Brad hizo sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche mismo. Llegó a un punto donde Brad estaba drogado o borracho antes de sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche escuela. No es como si él y Patrick estuvieran juntos en la escuela. Ellos sólo estaban juntos en las fiestas los viernes, pero Patrick dijo que Brad ni siquiera podía mirarlo en el pasillo, mucho menos hablarle.

Y era difícil, también, porque a Patrick realmente le gustaba Brad. Cuando el verano llegó, Brad no tuvo que preocuparse por la escuela o cualquier otra cosa, así que su afición a la bebida y a fumar se puso mucho peor. Hubo una gran fiesta en la casa de Patrick y Sam con gente menos popular. Brad se presentó, lo que causó un gran revuelo porque él era popular, pero Patrick mantuvo en secreto el porqué de que Brad llegara a la fiesta.

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Cuando la mayoría de la gente se fue, Brad y Patrick fueron a la habitación de éste. Tuvieron sexo por primera vez esa noche. No quiero entrar en detalles sobre esto porque es algo muy privado, pero diré que Brad asumió el rol de la chica en términos de dónde pones cosas. Pienso que es muy importante que te diga esto. Cuando ellos terminaron, Brad empezó a llorar realmente fuerte.

Él había estado bebiendo mucho. Y poniéndose muy, muy drogado. Sin importar lo que Patrick hiciera, Brad seguía llorando. Brad ni siquiera dejaba que Patrick lo abrazara, lo cual me parece triste, porque si yo tengo relaciones sexuales con alguien, me gustaría abrazarla.

Él también estaba llorando mucho y decidió que si alguien le preguntaba, él diría que sus ojos estaban rojos por fumar marihuana.

Finalmente se sacudió el malestar y entró a la sala de la fiesta. Actuó muy borracho y fue hacia Sam. Entonces, ella habló muy fuerte hacia la fiesta. Ellos finalmente lo encontraron en la habitación de Patrick… dormido. Al final, Patrick llamó a los padres de Brad porque estaba realmente preocupado por él.

No les dijo por qué, sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche les dijo que Brad estaba muy enfermo en la fiesta y necesitaba ser llevado a casa. Patrick no sabía si Brad estaba realmente dormido o no en ese punto, pero si no lo estaba, fue un buen trabajo de actuación. Patrick no vio a Brad por el resto del verano. Los venas varicosas de con de Brad nunca averiguaron por qué su hijo se drogaba y emborrachaba todo el tiempo.

Excepto la gente que lo sabía. Cuando el año escolar empezó, Brad evitó a Patrick un montón. Esa fue la noche que arrojó piedras a la ventana de Patrick y le dijo que nadie podía saber y Patrick entendió.

Ellos sólo se ven ahora en la noche, en los campos de golf varicosas en fiestas como la de Bob donde la gente es tranquila y entiende estas cosas.

Le pregunté a Patrick si se sentía triste por tener que guardarlo en secreto y Patrick sólo dijo que no estaba triste, porque al menos ahora Brad no tenía que estar borracho o drogado para hacer el amor. Para decirte la verdad, no sé lo que hice diferente de mis anteriores pruebas.

Pienso que es genial que pueda ir mejorando en estas cosas sin notarlo. A propósito, Bill me dio A en mi reporte de notas para mis padres, las calificaciones en este reporte son sólo entre nosotros.

Sólo que no sé qué voy a escribir. Así que, en cambio, pensé en tal vez escribir para un periódico porque podría hacerle preguntas a gente normal, pero mi hermana dice que los periódicos siempre mienten.

Empecé a trabajar para una revista de fans llamada Punk Rocky. No escribo para la revista, pero ayudo. Le dije que no volviera a decir algo así de mi hermana. De todas las cosas que he hecho este año hasta ahora, pienso que la mejor es The Rocky Horror Picture Show. Patrick y Sam me llevaron al cine a verla la noche de Halloween.

Todo le salía dulce de la boca: el. Le había dado por tocar. Sin saber cómo me encontré caminando por la calle de l brazo de Hidalgo. El aire de la madrugada me dio escalofrios. Tuve la sensación de que nos. Era como andar por el fondo de l océano. Por fin pu de mirar con. Mire con actitud de convaleciente a la pared en que estaba afirmado. Un poco. Investigué a mi alre de dor. Al subir al tranvía, volví a escudriñar la. Ni un alma. Pero de s de la jaula de l boletero de la estacion, un par de.

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Antes de que pudiera dame cuenta exacta de lo que ocurria, la vi alejarse, tomarle las manos a1 recien ilegado, y condu- sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche a una mesa, donde. Mi actitud de incre du1idad debe sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche sido grotesca. Oi risillas burlonas entre 10s que sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche la escena.

Me invadi6 la furia, una furia que me he16 la sangre. Me fui a1 bar. No 52. El desprecio de Mercedes me- habia desheclio, tan sorpresivo, tan cruel. Despuks de bailar esa noche, Mercedes se acerc6 a dedrme que de- bia salir con un amigo, pes se habia cornprometido de antemano. Lo dijo con absoluta y sincera naturalidad.

El efecto de sus palabras fue afm m8s. Cuando se fiJ eron, me vino la angustia como una nsusea, y en la embriaguez que sigui6, no pude distinguir ya de d6nde venia la con- ciencia de mi derrota: si de la viven neuropatía con que celebridades podrEda que pasa- mos en el Burlesque o de mi espantoso ridiculo alll, esa noche. Con dla venia la penumbra triste, helada y hedionda a desinfectante de la gran sala vacia, y, co- mo un sollozo, el muerdo de Mercedes, del brazo de su varicosas, un hombre sin cara, llevandosela de mi alcance una y sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche vez, en una horrenda y sistematica pesadilla.

La sensaci6n amarga del desencanto se fue de. Velhzquez y yo empezamos a trabajar como pin- ches de cocina en uno d'e 10s mas afamados restaurantes de North Beach. Para mi esa cocina fue una verdadera cueva de Sesamo.

El personal se componia de tres co- cineros y un anciano, a cargo Bste de las operaciones de lavar 10s trastos.

El cocinero j efe era un tiejano de casi dos metrosde estatura, algo encorvado, de pie1 y cabellos rojos y gestos torpes como 10s de un oso. Se llamaba J ack, per0 le decfan Cowboy, y miraba con una expresi6n que era mezcla de la mAs desconsiderada burla y escepticismo. Llevaba gafas de acero transparente, y se ladeaba el gorro blanc0 como personaje de teatro. Hablaba tan poco, que en un comienzo le crei mudo.

Ell Cowboy apa- recia en la znafiana a eso de las diez, y distribuia el trabajo con mBs gestos que palabras, recorria 10s am- plios ambitos de la cocina en un viaje de inspecci6n, y se marchaba, despuBs, a un lugar secreto, en la azotea del edificio, donde pasaba el resto del dla ocupado en algo que era imposible de imaginar. El segundo coci- nero era un italiano. Le llamaban Anchove, no sB si por sobrenombre o porque su verdadero apellido sonaba de esa manera. El sefior Anchwe tenia 10s ojos de aceitu- na, muy grandes y saltados, un ment6n saliente, y ca.

Era v. Mi bums suerte quiso que cayera bajo su mando 'desde el comienzo, y de inm-ediato le cobre gran afecto. El tercer cocinero se llamaba Charlie. Era chiquito, macizo y muy rubio, con ojos celestes, reidores. Pasaba el dia cantando. Su espe- cialidad sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche 10s pasteles.

El senor Anchove me reco- mend6 no intimar con el chico porque era maric6n. En cuanto a1 anciano encargado de 10s platos, dire tan so- lo que era sordo y tenia un genio de mil demonios. Se llamaba J oe, y Velazquez tuvo la mala suerte de caer bajo sus garras.

Tal vez no fue cosa de suerte. El teja- no pudo tener la culpa. Presentate a1 Senor Anchove, el te dira por donde empiezas. Despues le dio una mlrada a Velazquez.

Fue cosa de segundos. Yo adivine que Velazquez le habia caido mal. LSU color? Lo que 61te diga. Segui a mi amigo con la mirada, y desde lejos pre- sencie su primer encuentro con J oe. El viejo trabajaba en un aposentn obscurecido por el vapor que emanaba de una maquina lavadora.

El trabajo parecfa sencillo; consistia en arreglar platos, tazas y vasos, en una espe- cie de parrilla en movimiento, que 10s conducia a un2 camara de agua, donde se lavaban, y luego a otra de vapor, donde se secaban.

La noria contenia arenilla y municiones, de modo que era indispensable cerrarla con extremo cui- dado antes de ponerla a funcionar; un descuido, y la rnaquinaria podia abrirse de golpe, 'explotando su car- ga como una bomba. Tuve la impresion de que el viejo. El tamafio mediano de una olla ahi era sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche de un baiio de asiento. Se nece- sitaba un luchador profesional para lavarlas, pues a causa de su forma y de su peso se resistian a entrar en el agua y saltaban de improviso, cubriendo a1 lavador de grasa y jabbn.

Velazquez fue a protestar donde el Cowboy. Bien te hace el ejer- cicio. Lim- pialo, al2f jests la tapa. LCon que io dimpio? Se pus0 en cuatro patas y comenz6 a sacar con las manos una asquerosa mezcla de alimentos,po- dridos. Ahf le dejaron. A1 rato lo fui a ver, y. El sefior Anchove me dio sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche precisas, y un horario que habia preparado a la perfecci6n.

Yo lo dejaba hablar. El jug0 naranja sf lo sacaria, porque me gusta, y acostumbro tomarlo para el desayuno; las papas, tambien, porque era cosa de pelarlas a maqui- na. Lo demu. La verdad es que tan Pronto nos dimos cuenta de que el Cowboy se hencerraba todo el dia en su madri: guera, de que el sefior Anchove era un alma de Dios, de clue Charlie era inofensivo, Y de que Mr.

J oe era sosdo e incapaz de salir de su infierno de vapor, Velhzquez y 56 vadi6 el recinto. La predilecci6n de Velhzquez era comer y trans- portar viveres para su mujer. Se paseaba por 10s frigo- rificos como una rata gigante, y se marchaba en la no- che con un sac0 a la espalda como un excursionista. Mi aficidn era recorrer todos los vericuetos del edificio, despecio, ensimismado, iablsorbiendo extrafias sensas ciones por todos los sentidos, como un amante del arte que recorre sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche exposicidn.

Me fascinaban el subterrh- neo inmenso, las bdvedas donde se amontonaban sacos y cajones, las extrafias etiquetas, las botellas, las vasi- jas, 10s frascos y latas de conservas, 10s carritos de ruedas, las romanas. S e olia un aire picante en 10s rin- cones, mezcla de azafrhn, orCgaho, comino y otras espe- cias, que hacian la obscuridad mhs atrayente. Pero no era un ambiente de Tincones ese subterrheo, sino mas bien una pista de cemento, relumbrante y lisa, que cu- lebreada por las entrafias del ,edificio.

La atmckfera te- nia algo de fresco y artificial, que rn intrigaba. Era como transitar dentro de una bobella. En una de esas excursiones fue que llegue a la gua- rida del Cowboy, ejercicios de piernas para principiantes descubri su secreto. Gubia por una escalerilla de incendio a la azotea, cuando me encon- tr6 frente a un pequefio edificio aislado, una casucha sin ventanas. Sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche puertecilla, pintada de un color gris, lo hacia verse afin mBs insignificank.

Parecia una jau- la o una trampa. En mis andanzas me tratamiento tan libre y comunicativo, tan feliz de romper la monotonia de la cocina, que ni siqui'era esa puerfa tan hosca pudo detenerme. La abrf de un manotazo y me asome. Echa- do de espaldas sobre un camastro de hierro, me mira- ba impasiblemente el Cowboy. La luuaque venia del ani- co foco en el techo, era de un color grishceo.

DR SCHOLLS INSERTS CANADA domingo, 30 de agosto de 2020 6:42:09

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No movi6 la boca, no hizo gesto alguno que indicara la impresi6n que le causaba mi presencia en su escondite. Y o entre de todos modos y sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche con aprensi6n, extrailado de la luz y del vacio que reinaban en esa celda.

Ni una silla, si una mesa, nada sino 3acama sin ropas, las paredes desnudas, el suelo de cemento y el Cowboy acostado.

Y, ah, si, en el suelo, a1 alcance de la ma- no, una botella de oporto. ES muy importante. La dupleta. Sac6 de la bolsa un peri6dico todo ajado y con gran parsimonia se enfrwc6 ,en su lectura. Estaba, borracho o en trance.

No Behabia quitado el delantal ni su gorro de cocinero; las patas enormles sobrepasaban el largo de la cama, y quedaban suspendidas en el aire, gro- tescamente. Yo espere que hablara.

Despules del azora- miento inicial me sentia c6modo.

To browse Academia. Skip to main content. You're using an out-of-date version of Internet Explorer. Log In Sign Up. Marcela Rueda. quimio y arañas vasculares Pantorrillas sigo la por noche en mis recibiendo charlie caballos.

Traia conmigo la ilusi6n de la mafiana brillante, el olor a sol, la brisa suave de la azotea. El Cowboy cogi6 la botella, apur6 un trago y me la pas6 Yo bebi enternecido por su cordia- Mad. En la primera van ocho caballos. Corren una milla. Fijate bien. Una milla. Los tres corren por dos mil d6lares. Ninguno ha ganado este afio. Pa- pagos llega atropellando, Balboa Boy cowe en pun- ta. El otro parece que no tilene mas que un galope pa- rejo, ni velocidad ni embalaje.

De 10s otros, hay Csk, 6ste y Cste, que corren en venas varicosas. Este otro, Pore Boy, tiene mas clase, mucha mas clase, pero no ha corrido nunca esta distancia, y crema para picar bdu ganar.

Tiene un com- plejo. En el fondo no sera mas que una mula. Sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche son mulas. Esto es inevitable. Entonces hay que escoger. Ahora dime, Lquien va a ganar? Las pocas veces que aposte en mi vida, lo hice por intuilci6n. Era el nombre de un caballo que me atrafa, o el modo andar, o un gesto de la cabeza. Tal cosa me pareci6 absurda. LNO era el caballo que no ganaba nunca? LNO era una mula? Aqui es- ta la Clase de la camera.

Luego me mir6 con asombro, de repente, sorpren- dido de verme alli, de pie, observandolo. LSe acab6 el trabajo en la cocina? Y o di media vuelta y salf sin Idecir nada. Su tono no habia sido insultante, sino mas bien asombrado. De todos modos, bien merecida me tenia la maldicion. LQui6n me mandaba intrusear en su buhstrdilla? Me volvi a mirarle. A la luz del sol en aquella azo- tea blanca, el Cowboy parecfa una figura de carnaval. El Tostro congestionado por el alcohol irradiaba tonos granates, morados, carmesies, como un avjso lumino- so.

La vestimenta blanca en su cuerpo sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche gigante le da- ba la apariencia de un patriarca o de un barco de vela. Detras de l as gafas, 10s ojillos verdes, arrugados, ha- cian sesfuerzos por mirar, y, valgame Dios, estaban ba- fiados en lagrimas.

Yo no juego a 10s caballos. El Cowboy gimote6 con un susurro, como gat0 ron- roneando : -Ay, bueno, entonces -dijo. Yo no sabia. Per0 es Pore Boy. La clase, la pura clase. Ah1 le deje, sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche y limpiandose 10s ojos.

A las doce, cuando Velazquez, el sefior Anchove y yo nos dis- poniamos a almorzar, el Cowboy apareci6 en la cocina con su sombrero tejano y, cerrandome un ojo, me dijo: - 59 -VamoS, aparate, que no hay mucho tiempo. Yo me lo quede mirando, sorprendido. La borra- chera se le habia pasado, 0, mejor, la habia asimilado tan bien, que no era sino un ligero sopor sobre toda su persona. Habia tanta decisi6n en sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche actitud, que me levan- te, dejB el delantal, me puse la chaqueta y salf detrh de Claro, la idea ,de perder el tiempo me fascinaba, y en especial si hay en ello un elemento de fatalidad.

Per0 sobre todo me halagaba la amistad del Cowboy y la sensacidn de un contagio magic0 que emanaba de su condici6n varicosas carrerista. Porque ,eso era el tejano: un carrerista. Un iluminado. Un mistico. Y un borracho, por afiadidura. Es decir, un elegildo.

Personas de voca- ci6n tan fuerte llegan la vida de uno como un ac- cidenk. No hay modo de evitarlas ni de prever las consecuencias de su Ilegada. Ademas, en Neste cas0 el Cowboy debe haber sentido lo que el espiritista siente ante ,el hallazgo de un medium por naturaleza.

Yo habia nacido carrerista. Me faltaba tan s la iniciacibn en dacofradia. Asi, pues, march6 con el Cowboy a las carreras, co- mo un infante que va por primera vez al colegio, tan Ueno de jljlbilo como reticente, antieipando el alborozo de una manera silenciosa y timida. Tanforhn es, como todos 10s hip6dromos del Oeste, un gran galp6n medio a1 descubierto, frente a una cancha desguarnecida: el edificio pintado de blanco y verde, el interior de la cancha plantado de pasto y amapolas.

Es una versi6n moderna de 10s campos de rodeo que mantiene cada pueblo ganadero sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche Oeste.

Per0 mientras en 10s pue- camisa del coágulo pare la la estructura no es mAs que una primitiva armaz6n de tablas, una pista de tierra y cercos de palo, cons- truida en las afueras y a1dexuido, como botada en la llanura y abierta a 4odos 10s vientos, aqui la tribuna tiene una armaz6n de hierro; hay mostradores con ventas de alimentos y bebidas, y ventanillas provistas de maquinas re16ctricas para la impresi6n de 10s boletos.

Tanforan esth junto a la carretera 8llamada el Camino Real, en el pueblo de San Bruno, rodeado por enormes solares, donde se estacionan los autom6vile. J unto a nosotros pasaban grupos de personas a- minando apresuradamente.

Marchaban en silencio, 10s ojos saltados, apretando convulsivamente un peri6di- co en la mano. Algunos llevaban anteojos de larga vis- ta colgandoles del cuello. Por la sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche iban 10s automdviles a gran velocidad, cargados de pasajeros.

En el medio del camino habia una fila de insdividuos que lucfan sobre el wcho y venas espalda avisos luminosos : Dukes, Jacks, The Hermits.

En las manos agitaban hojas de papel, ver- des, amarillas. Eran 10s vendedores de datos. Por dos ares vendian ocho ganadores; por cinco d6lares, un ganador especial, que pagaria fabulosas cantidedes de dinero. Los automdviles les pasaban rozando, casi se 10s llevaban en el guardafango, pr o ellos permantxian in- mutables, gritando con voces roncas de sapo, y mo- viendo sus avisos en la ventolera polvorosa que les en- volvia como un halo.

Distribución del dolor de la ciática l5-s1

Los carreristas les miraban con actitud tenebrosa. Indudablemente, eran 10s apdstoles de la congregacl6n. Santos irremediables, que, a gri- tos, manejaban secretos designios: el rostro acuchilla- do lde arrugas rojas y cobrizas, 10s ojos febriles de un color verde encendido, el pelo cubierto de polvo, fla- meando en el viento.

A1 pasar. Primer0 trotaban por el amplio patio descubierto que est8 junto a la pista; lue- go arrernetian hecia 10s enormes corredores, bajo la tribuna, a codazos sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche patadas, tratando de acercarse a las ventanillas de los boleteros. La conmoci6n se debia a que la primera carrera ya iba a empezar.

El Cowboy ldio una rnirada de espanto alrededor, otra a1 marcador de las apuestas, y, luego, como navegante que divisa la tierra prometida, se lanz6 entre la muchedumbre. Yo me senti perdido. El Cowboy tenfa 10s pies ligeramente planos, y, como sus piernas eran demasiado largm, m vez de carrera, la suya parecia un deSplQmarSe sobre 61 - I sus adversarios. Le vi alejarse, agarrandose y trope- zando, lanzando exclamaciones y agitando dos billetes de a d6lar en el aire. Se lo Brag6 la multitud. A mi lado pasaban seres extraordinarios: un anciano, tieso por ,la paralisis, daba pasitos como de chincol, con 10s bi- lletes en su manita crispada; pas6 un nifio sin braws, que J levaba su diner0 entre 10s dientes; graves sefioras de ancas enormes, interrumpian el transit0 por Com- pleto.

Habia gigantes de todos Varices, mas negros, quizas, que rojos. Y millares de enanos, en especial chi- nos y japoneses. Abundaban tambiten unos sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche extrafios, vestidos con fantbti ca elegancia, que no eo- rrian sino que se deslizaban por 10s huecos mas invero- similes.

Por encima del ,tumulto de voces, apagando por completo 10s quejidos y las maldiciones, sonaba una alharaca infernal de pitos y bocinas, que apuraban a la muchedumbre, marcando Jos minutos y segundos que faltaban para la carrera. De pronto son6 un aullido tremendo y un repicar de campanas, seguido por un timbre ldnico, ronco, escalofriante. Su sombrero te- jano sobresalia y flotaba sobre las gentes como una boya en el mar. Me Varices corriendo en su persecuci6n.

La locura me habia contagiado, y sentia que si no lo- graba alcanzarle y hablarle, todo estaba perdido. Me empujaban y daban pufietams. Una mujer cay6 fren- te a mi, y yo, tanto como 30s que venian detras de mi, pasamos por encima de ella, pisandola sin conmisera- ci6n.

Aullaba la muchedumbre, y de un altoparlante venia la voz del anunciador, describiendo la carrera. Me arrastraba yo hacia el sombrero del Cowboy, que ahora vela junto a la baranda de la pista. Los SfgundQS pasaban; e! Cuando llegue junto a mi amigo, alcanc6 a sacar 3acara entre 10s cuerpos que 10 rodeaban, y, por sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche de un sobaco, capte una visi6n, 62 una sola, fugaz y mhgica, de 10s caballos que pasaron y se esfumaron.

Cien manos y codos me cayeron enci- ma, y crei perder el sentido. J unto a mi, una negra da- ba saltos aullando; note que sus chillidos se iban indi- vidualizando, sobresalian, se unian a otros chillidos semejantes. Eran las voces de 10s ganadores. La carrera habia concluido. Un vasto murmullo cundib por el hipbdromo, roto, cada vez mas esporhdicamente, por las exclamaciones de ja- bilo de 10s que acertaron. LViste el caballo que sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche primero?

La gente nos miraba con regocijo. A ver, a ver. Creo que fue el numero dos.

Recibiendo noche sigo la mis caballos en charlie pantorrillas por

Dice que cree que fue el namero dos. Maldito sea. El dos gan6, por la puta. El Cowboy parecia culparrne a mi de que hubiera ganado el dos. Quince días en la boîte de Rémy, dos conciertos y los discos. Podríamos arreglarnos tan bien. La boîte de Rémy, dos conciertos y los discos. Be—bata—bop bop bop, chrrr. Lo que tiene es sed, una sed, una sed. Y unas ganas de fumar, de fumar. Sobre todo unas ganas de fumar. Dédée se ha marchado, probablemente a comprar alguna cosa para la cena.

Siento la mano de Johnny en la rodilla. Pero me tiene harto. Hace rato que no la quiero, que no puedo sufrirla. Todavía me excita, a ratos, sabe hacer el amor como Pero tengo que librarme de ella, volver a Nueva York. Sobre todo tengo que volver a Nueva York, Bruno. No me refiero al trabajo sino a tu vida misma. Pero yo te estaba hablando del métro, y no sé por qué cambiamos de tema.

Un día empecé a sentir algo en el métro, después me olvidé Y entonces se repitió, dos o tres días después. Y al final me di cuenta. La verdadera explicación sencillamente no se puede explicar. Tendrías que tomar el métro y esperar a que te ocurra, aunque me parece que eso solamente me ocurre a mí. Es un poco varicosas, mira. Dédée entra con un bulto, y mira a Johnny. Ya telefoneé al doctor, va a venir a las diez. Dice que te quedes tranquilo.

El otro día me di bien cuenta de lo que pasaba. Me puse a pensar en mi vieja, después en Lan y los chicos, y claro, al momento me parecía que estaba caminando por mi barrio, y veía las caras de los muchachos, los de aquel tiempo. No era pensar, me parece que ya te he dicho muchas veces que yo no pienso nunca; estoy como parado en una esquina viendo pasar lo que pienso, pero no pienso lo que veo. Jim dice que todos somos iguales, que en general así dice uno no piensa por su cuenta.

Pongamos que sea así, la cuestión es que yo había tomado el métro en la estación de Saint—Michel y en seguida me puse a pensar en Lan y los chicos, y a ver el barrio. Apenas me senté me puse a pensar en ellos.

Entonces seguí pensando en Lan y vi a mi vieja cuando volvía de hacer las compras, y empecé a verlos a todos, a estar con ellos venas una manera hermosísima, como hacia mucho que no sentía. Los recuerdos son siempre un asco, pero esta vez me gustaba pensar en los chicos y verlos. Si me pongo a contarte todo lo que vi no lo vas a creer porque tendría para rato. Y eso que ahorraría detalles. Por ejemplo, para decirte una sola cosa, veía a Lan con un vestido verde que se ponía cuando iba al Club 33 donde yo tocaba con Hamp.

Veía el sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche con unas cintas, un moño, una especie de adorno al costado y un cuello No al mismo tiempo, sino que en realidad me estaba paseando alrededor sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche vestido de Lan y lo miraba despacio.

Y después miré la cara de Lan y la de los chicos, y después mé acordé de Mike que vivía en la pieza de al lado, y cómo Mike me había contado la historia de unos caballos salvajes en Colorado, y él que trabajaba en un rancho y hablaba sacando pecho como los domadores de caballos Si te contara todo lo que les sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche hacer a los chicos, y cómo Varicosas tocaba Save it, pretty mamma y yo escuchaba cada nota, entiendes, cada nota, y Hamp no es de los que se cansan, sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche si te contara que también le oí a mi vieja una oración larguísima, donde hablaba de repollos, me parece, pedía perdón por mi viejo y por mí y decía algo de unos repollos Entonces me vas a decir cómo puede ser que de repente siento que el métro se para y yo me salgo de mi vieja y Lan y todo aquello, y veo que estamos en Saint-Germain-des-Prés, que queda justo a un minuto y medio de Odéon.

Nunca me preocupo demasiado por las cosas que dice Johnny pero ahora, con su manera de mirarme, he sentido frío. Y también por el del métro y el de mi reloj, malditos sean. Te juro que ese día no había fumado ni un pedacito ni una hojita —agrega como un chico que se excusa—.

Y después me ha vuelto a suceder, ahora me empieza a suceder en todas partes. Pero —agrega astutamente— sólo en el métro me puedo dar cuenta porque viajar en el métro es como sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche metido en un reloj.

Las estaciones son los minutos, comprendes, es ese tiempo de ustedes, de ahora; pero yo sé que hay otro, y he estado pensando, pensando Se tapa la cara con las manos y tiembla. Yo quisiera sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche ido ya, y no sé cómo hacer para despedirme sin que Johnny se resienta, porque es terriblemente susceptible con sus amigos. Si sigue así le va a hacer mal, por lo menos con Dédée no va a hablar de esas cosas. Te das cuenta de lo que podría pasar en un minuto y medio Sonrío sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche mejor que puedo, comprendiendo vagamente que tiene razón, pero que lo que él sospecha y lo que yo presiento de su sospecha se va a borrar como siempre apenas esté en la calle y me meta en mi vida de todos los días.

Y Johnny ya no tiene fuerzas para martillar nada, y yo ni siquiera sé qué martillo haría falta para meter una cuña que tampoco me imagino. Bruno, mira qué hermosa cicatriz tengo entre las costillas. Entonces Dédée ha agarrado la frazada y lo ha envuelto presurosa, mientras Johnny se reía y parecía muy feliz. Me he despedido vagamente, prometiendo volver al otro día, y Dédée me ha acompañado hasta el rellano, cerrando la puerta para que Johnny no oiga lo que va a decirme.

Se descubría sólidamente sentado en el cielo. Rozó con el dedo un larguero de acero, y percibió el metal chorreando vida: el metal no vibraba, pero vivía. Los quinientos caballos del motor engendraban en la materia un fluido muy suave, que cambiaba su hielo en carne aterciopelada. Antoine de Saint-Exupéry - Vol de nuit. Publicado por Martin Rasskin en 0 comentarios. Etiquetas: Haydn sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche, Leonard BernsteinSinfonía concertante. Lejos, muy lejos de marchantes de hombres y almas. wiki de trombosis del stentio Pantorrillas noche en recibiendo sigo por la caballos charlie mis.

Había tocado tan bien en todas partes, y yo estaba tan contenta. Ha estado bebiendo vino y coñac casi todo el tiempo. La gente estaba enloquecida, y los muchachos de la orquesta me lo dijeron muchas veces. Yo creí Usted no lo conoció en esos años. No sé cómo decírselo, y ni siquiera le tengo plena confianza, pero al final me decido. Johnny puede tocar mejor que nunca si el doctor Bernard le corta la gripe. La cuestión es el saxo. Aquí tiene, Dédée. Solamente que Lo mejor sería que Johnny no lo supiera.

Déjelo beber un poco pero no le dé dinero para lo otro. Dédée no ha contestado nada; aunque he visto cómo sus manos doblaban y doblaban los billetes, hasta hacerlos desaparecer.

Por lo menos tengo la seguridad de que Dédée no fuma. Si Johnny se pone de rodillas, como lo he visto en Chicago, y le suplica llorando En la calle me he subido el cuello de la gabardina porque empezaba a lloviznar, y he respirado hasta que me dolieron los pulmones; me ha parecido que París olía a limpio, a pan caliente. Sólo ahora me he dado cuenta de cómo olía la pieza de Johnny, el cuerpo de Johnny sudando bajo la frazada. Me he puesto a pensar en pasado mañana y era como una tranquilidad, como un puente bien tendido del mostrador hacia adelante.

La restricción calórica como mecanismo para alargar la vida en ratones se conoce desde hace décadas. La longitud de los telómeros. Bien, ahora surge el tema de la autofagia. En el científico japonés Yoshinori Ohsumi ganó el premio Nobel por su investigación sobre los mecanismos de la autofagia, un proceso todavía poco estudiado.

Supongo que, como siempre, correrían algunos y otros se quedarían en casa esperando la hora de la cena y viendo Netflix que tampoco pagarían ellos. Ni los platos lavarían. Así hemos llegado a ser lo que somos. Véase a Trump o Bolsonaro. No nos desviemos. El tema del ayuno funciona. Y, obviamente, en Occidente se tiende a comer mal y en cantidades muy superiores a las necesarias. Hago "religiosamente" mis Me interesa mejorar la capacidad de concentración y estudiar la calidad de los alimentos.

Mientras escribo me mantengo ocupado y no pienso en comida. Tengo que esperar hasta mañana a las 8. En vez de ovejitas hoy voy a contar pasteles de papas, matambres, pastafrolas, chocotortas, helados de dulce de leche a tutiplén Madre mía del Amor Hermoso, qué nochecita me sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche. Por Tutatis, espero que la autofagia se lleve lo peor de mi ser y no acabe con todo aquello con lo que he hecho las paces sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche lo largo de estos años.

Me arriesgaré. A ver si termino con el aspecto físico de George Clooney y el cerebro de Salvini. Tratamiento gozo en un pozo. Mi reino por una provoleta con orégano y aceitinho de oliva. Me recuerda el documental que Volker Schlöndorff hizo sobre Billy Sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche para ver y degustar varias veces.

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Coincido al cien por cien. Raras veces me he equivocado. Creo recordar que fue con Trump.

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Pero no cuenta porque se trata de un holograma trufado de interferencias subsónicas procedente de la lejanísima nebulosa Oligofrenón. Su existencia confirma que no estamos solos en el Universo.

El butoh es un lamento bailad o, un retorcerse en nuestra condición humana. Sus creadores se inspiraron en los movimientos de los cuerpos moribundos que se arrastraban entre los escombros tras las detonaciones nucleares. Tuve la suerte de traducir textos de Mishima y en mis años de estudiante coincidí con Tamaki Otani, un excelente guitarrista de Hiroshima, precisamente.

Un arte mayor. Siempre he sentido un gran sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche por la cultura tradicional del país del Sol Naciente, una cultura elegante y minimalista, vinculada a un pensamiento panteísta. Ella sabía que Adam daba un concierto en Portland. Recuerdo que tardó dos meses en obtener permiso para dar una vuelta en helicóptero con su tío, así que me impresiona que haya conseguido semejante grado de emancipación en sólo unas horas.

No creo que hubiera podido soportarlo.

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Ha sido ella quien ha tenido que hacerlo. Llevo todo el día imaginando su llegada. En mi fantasía, salgo sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche para 54 recibirlo, aunque no puede verme y a pesar de que, por lo visto hasta ahora, esto no se parece en nada a esa película, Ghost, en la que atraviesas a tus seres queridos y así ellos notan tu presencia. Pero ahora que ha llegado me siento paralizada. Me da miedo verlo, ver su cara. Lo he visto llorar dos veces.

Casi me partió el corazón. Ya puedo olvidarme de todo eso de que yo elijo. Sólo con verlo llorar, estaré acabada. Soy así de cobardica. Miro el reloj de la pared. Pasan de las siete. Era una gran oportunidad para ellos. Lo dudo mucho, no sólo porque sea el cantante y guitarrista principal. La banda tiene su código y la lealtad a los sentimientos es importante. El verano pasado, cuando Liz y Sarah rompieron su ruptura acabó durando todo un mes y Liz estaba demasiado afligida para tocar, cancelaron una gira de cinco conciertos, aunque un tal Gordon, baterista de otra banda, se ofreció a sustituirla.

No parece él mismo. Eso me da valor para ir a su encuentro. Pero ahora mismo ha venido a verme a mí. La luz es tenue y se mantiene a una intensidad constante, pero aun así los ritmos 55 circadianos se imponen y una quietud nocturna envuelve la sala. Así que cuando la voz de Adam resuena en el pasillo junto a la UCI, despierta a todo el mundo.

Dentro de la UCI, todas las enfermeras dirigen sus miradas a la puerta, con ojos cansados y recelosos. La enfermera de mediana edad y cabellos grises que permanece sentada a cargo de los ordenadores y teléfonos, inclina levemente la cabeza y se levanta, como aceptando una misión.

Se alisa los arrugados pantalanes blancos y se encamina a la puerta. Éste la mira. Adam carraspea e intenta recobrar la compostura. Oigo el gemido ahogado de Adam. Siento el impulso de protegerlo y de proteger a la enfermera de su reacción. Alargo una mano hacia Adam instintivamente, aunque no puedo tocarlo.

Pero ahora me da la espalda. Tiene los hombros encorvados y las piernas empiezan a fallarle. Kim, que esperaba junto a la pared, se acerca y lo rodea con los brazos, impidiendo que se desplome. Adam agita una mano, rindiéndose. Así que ella se resigna. Tras tambalearse un momento, se adapta a la carga añadida. Hay personas que prefieren la ciudad y personas que prefieren el campo. Personas que beben Coca-Cola y personas que beben Pepsi.

Personas conformistas y personas librepensadoras. Vírgenes y no vírgenes. Y entre las chicas, las hay que tienen novios en el instituto y las hay que no. Kim y yo siempre habíamos dado por supuesto que ambas pertenecíamos a la segunda categoría. Simplemente somos de la clase de chicas que tienen novios en la universidad.

Siempre creí que estaba en lo cierto, que era preferible incluso. En el instituto era muy tímido, pero empezó a tocar la batería en su primer año de universidad entró en una banda punk y, zas, llegaron las novias. Así que fue una sorpresa, tanto para Kim como para mí, cuando acabé en la categoría de chicas que tienen novio en el instituto. Al principio traté de ocultarlo.

Cuando volví a casa del concierto de Yo-Yo Ma, a Kim sólo le di explicaciones vagas. No mencioné el beso. Y lo justifiqué sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche que no valía la pena armar Varices por un solo beso. Un beso no hace una relación. Había besado a otros venas varicosas y, por lo general, al día siguiente todo se había evaporado como una gota de rocío al sol.

Pero yo sabía que con Adam sí había motivos para armar revuelo. Lo sabía porque me quedé despierta hasta el amanecer abrazada a la almohada. Porque no pude comer al día siguiente, ni borrarme la sonrisa de la cara.

Comprendí que ese beso era una puerta que había cruzado, y también que Kim se había quedado del otro lado. Fuimos a tomar un café después de clase. Era mayo, pero diluviaba como si fuera noviembre. Me sentía algo sofocada por lo que me esperaba.

Ésa era otra de las categorías que habíamos establecido: la de la gente que bebía simples cafés y la gente que tomaba bebidas de diseño con cafeína, como el latte que tanto le gustaba a Kim. Pedí las bebidas y una porción de tarta de moras con dos tenedores. Me senté frente a Kim y pasé el tenedor por el borde festoneado de la tarta hojaldrada. Volvió a sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche los ojos en blanco.

Es un chisme sólo superado por el embarazo de Melanie Farrow y su abandono de los estudios. Es como si de sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche un candidato presidencial demócrata se casara con uno republicano. Bueno, el caso es que lo sé. Lo que quería era llevarte al huerto. Pero lo estaré si vuelves a mentirme. Ni en singular ni en plural. Lo prometo. Kim sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche una risotada venas la tensión del momento se diluyó.

Se llevó un trozo de tarta a la boca. Al contrario que a mí, ella se interesaba por las innumerables distinciones musicales: punk, indie, alternativo, hardcore, emocore. O al menos una parte de esa historia suya de ser el padre perfecto con pajarita que fuma en pipa. Creo que Sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche le cae bien. Lo conoció 60 cuando fue a buscarme para ir al concierto.

Ahora quiere que lo invite a cenar en casa, pero sólo hace una semana que salimos. Todavía no estoy preparada para que conozca a mi familia.

Mientras tanto, me aconsejó que comprara condones y me dio diez dólares. Otra categoría que habíamos concebido era la de la gente que intenta ser guay y la gente que no lo intenta.

De modo que esperaba que los tres fuéramos amigos íntimos. Deseaba Varices Adam quisiera a todas las personas que yo quería, sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche como yo. En cambio, la relación con Kim nunca llegó a funcionar. Adam la trataba como yo siempre había imaginado que trataría a una chica como yo.

Se mostraba amable y cordial, pero distante. No intentó entrar en su Varices ni ganarse su confianza. Yo sospechaba que no la consideraba lo bastante guay y eso me frustraba.

Salgo contigo—adujo él cuando lo acusé de no ser demasiado agradable con mi amiga. Tienes muchas amigas. Simplemente no congeniamos. La amistad no se puede forzar. Y me alejé hecha una furia, esperando que él me siguiera para suplicarme que lo perdonara, pero al ver que no lo hacía, mi ira sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche redobló. Fui en bicicleta a la casa de Kim para desahogarme. Ella escuchó mi diatriba con expresión displicente.

Pero no se puede tener todo en esta vida, qué diablos. Miró mi rostro enrojecido y lloroso y su expresión se suavizó con una sonrisa comprensiva.

Calambres como dolor en las nalgas y las piernas

Y no pasa nada. Si eso te hace sentir mejor, tu cariño nos une a los dos. Y con eso basta. Él y yo no tenemos por qué gustarnos. Empiezas a comportarte como una deesas chicas.

Esa noche pasé por la casa de Adam para pedirle perdón. Él aceptó mis disculpas con un beso desconcertado en la nariz. Y luego nada cambió. Lo curioso era que en realidad no me tragué eso de que estaban unidos gracias a mí… hasta ahora mismo, al ver a Kim llevando a Adam casi a cuestas por el pasillodel hospital. Quiero seguirlos pero estoy pegada al linóleo del suelo, incapaz de mover mis piernas de fantasma. Sólo cuando desaparecen en el extremo del corredor consigo ir tras ellos, pero ya se han metido en el ascensor.

No puedo atravesar paredes ni lanzarme en picado por el hueco de las escaleras. Sólo puedo hacer lo mismo que en la vida real, salvo que resulta invisible para todos. Al menos eso parece, porque nadie me mira tratamiento abro las puertas o le doy al botón del ascensor.

Soy capaz de tocar cosas, incluso de manipular pomos de puertas y similares, pero en realidad no siento el tacto de las cosas o las personas. Hay una pila de abrigos y jerséis en las sillas y reconozco el anorak naranja de mi prima Heather. Podría ser la hora de cenar. Vuelvo a recorrer los pasillos en dirección al restaurante del hospital, que apesta a frituras y verduras hervidas, como suele pasar en estos sitios.

En las mesas se apiñan médicos, enfermeras y estudiantes de medicina de aspecto nervioso, con chaquetas bancas y estetoscopios tan brillantes que parecen de venas. Todos comen pizza y puré de patatas precocinados.

Tardo un rato en divisar a mis familiares en torno a una mesa. La abuela charla con Heather. Ya le han dado de alta —dice Kate. Por un segundo pienso que hablan de Teddy y me emociono tanto que me entran ganas de llorar.

Pero luego comentan algo sobre que no tenía alcohol en la sangre, que nuestro coche invadió su carril, y que un tal señor Venas asegura que no tuvo tiempo de frenar, y entonces comprendo que no hablan de Teddy, sino del conductor del camión. Y al parecer es bastante corriente que el resultado sea desigual. En cualquier caso, fuera tratamiento sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche esta mañana temprano, ya no es el mismo.

Su vida también ha cambiado de manera irrevocable. Imagino que de pronto me recupero, salgo del hospital y voy a su casa para aliviar su carga, para asegurarle que no ha sido culpa suya. Claro, la realidad no sería así. Resultaría muy triste y embarazoso. Necesito a Adam. Los encuentro en traumatología, a unos pocos pasillos de la UCI. Procuran disimular mientras intentan abrir varias puertas que dan a cuartos de suministros.

Buscan a tientas el interruptor de la luz. O por conserje. Es muy puntillosa en los detalles. Qué sé yo. Lo importante es representar bien el papel. Sus abuelos podrían exponer la situación y conseguir que te dejen ver a Mia. Adam niega con la cabeza. Joder me viene de golpe una y otra vez, sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche siempre es tan duro como la primera —explica con voz ronca. No quiero ser una carga para ellos. Esto he de hacerlo solo. Estoy segura de que mis abuelos lo ayudarían con mucho gusto.

Se han visto unas cuantas veces y les cae muy bien. En Navidad, la abuela hizo jalea de sirope de arce para él, porque una vez lo oyó mencionar que le gustaba mucho. Le gustan los gestos ampulosos. Como el de ahorrar dos semanas de propinas para llevarme al concierto de Yo-Yo Ma en lugar de pedirme una cita normal.

O decorar el alféizar de mi ventana con flores cada día durante una semana, cuando tuve la varicela. Ahora lo veo muy resuelto a llevar a cabo su plan. No sé muy bien en que consiste pero, sea lo que sea, doy gracias, porque lo ha sacado del estupor emocional que lo embargaba junto a varicosas puerta de la UCI. Yo tengo tratamiento dudas, igual que Kim.

Acabas de gritarle a la cara. Menudo par de Casandras. Adam no conoce a la señora Schein, así que no tiene la menor idea de que llamar 66 doña a Tratamiento es buscarse problemas. Mi amiga frunce el entrecejo, pero acaba cediendo. Cuando enciende la pantalla, un cuadro de luz brilla en la oscuridad.

Enciende su móvil también y un tenue resplandor ilumina el cuarto. Por desgracia, el resplandor revela que en la pequeña habitación hay varias escobas, un cubo y un par de fregonas, pero no los uniformes con que Adam esperaba disfrazarse. Si supiera, le diría que en el hospital tiene vestuarios con taquillas en las que los médicos y sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche guardan su ropa de calle para ponerse ropa de quirófano o batas de laboratorio.

Seguramente Adam podría ponerse una y recorrer los pasillos en silla de ruedas sin que nadie se fijara sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche él, sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche con semejante indumentaria seguiría sin poder entrar en la UCI.

El hospital tiene al menos diez plantas, seguro que hay otros cuartos abiertos como éste. Adam suspira. Tienes razón. Esto es una estupidez atómica. Hemos de idear un plan mejor. Con una sobredosis, tienes suerte si te llevan a urgencias. Ya sabes, como hacer que se dispare la alarma de incendios para que las enfermeras huyan en desbandada. Te echarían a patadas. Sólo necesito unos segundos. Él se lo piensa antes de contestar. Sus ojos, normalmente una sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche de gris, castaño y verde, se han vuelto oscuros.

Que todavía le queda alguien aquí. Se sientan contra la pared y guardan silencio, sumidos ambos en sus propios pensamientos, y esa imagen me recuerda cuando Adam sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche yo estamos juntos, pero callados y separados, y me doy cuenta de que ahora son amigos, amigos de verdad.

Independientemente de los que ocurra después, al menos he logrado eso. Al cabo de unos cinco minutos, Adam se da un toque en la frente con la mano. Te lo enseñaré.

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Sin embargo, desde el principio fui consciente de que lo mío era algo distinto, y no sólo por la obvia perplejidad de mis padres antes mis preferencias.

Mi actividad musical era solitaria. Por eso era tan interesante, por ser una actividad compartida. En cambio yo solía tocar sola, en mi cuarto. Al cabo de un tiempo, empecé a sentir el peso de la soledad. Y también a aburrirme un poco. Tal vez entonces elegiría un nuevo instrumento, como la guitarra o el bajo, o incluso la batería. Al menos eso me decía a mí misma, pero en realidad me resultaba tan imposible abandonar el chelo de golpe como dejar de respirar.

Tal vez había acabado cumpliendo mi plan de no ser por Kim. Una tarde la invité a ir al centro conmigo después de clases. Primero dejas de dar recitales. Estoy pensando sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche probar otro instrumento. La batería, a lo mejor. Ja, la batería.

Ésa sí que es buena —repuso Kim, soltando una risita ahogada. No te imagino sin esa cosa entre las piernas. Si ni siquiera puedo sigo recibiendo caballos charlie en mis pantorrillas por la noche en la banda de la escuela en los desfiles. Un puñado de viejos. Es un instrumento 69 absurdo para una chica. Una completa gilipollez. Ir de compras. Salir por ahí contigo… —No me vengas con chorradas. Y pasamos mucho tiempo.

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